DEL FRONTIS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA A LA DERROTA ELECTORAL DE LA FEUC: LA AUTO-INSTRUMENTALIZACIÓN DE SOLIDARIDAD Y EL GREMIALISMO

Patricio Altamirano Arancibia, Analista de los cuerpos que padecen, 12 de octubre de 2026

La agresión física perpetrada por un particular sin respaldo legal constituye una vulneración flagrante de los derechos fundamentales del afectado y debe ser sancionada conforme al ordenamiento penal, previo cumplimiento del debido proceso. Tal es el estándar jurídico exigible frente a los hechos sufridos por jóvenes militantes de movimientos universitarios de derecha, quienes fueron víctimas de ataques físicos y hostigamientos por parte de manifestantes al margen de la ley en el frontis de la Casa Central de la Universidad Católica el pasado 1 de octubre de 2026.

Atrapados en el espectáculo del conflicto, los medios de comunicación sobredimensionan la protesta callejera porque necesitan rostros y símbolos visibles funcionales a la polarización. Mientras la agresión contra estos jóvenes opositores fue exhaustivamente grabada, viralizada y convertida en motivo de columnas de opinión en El Mercurio por su utilidad en la disputa político-ideológica, la estrategia comunicacional y la ofensiva política desplegada por Solidaridad, el Movimiento Gremial y Avanzar tras los hechos evidenciaron una profunda desconexión con el pulso real del estudiantado.

En este contexto, estas agrupaciones se auto-instrumentalizaron bajo el cálculo de que al menos una de ellas lograra asegurar un lugar en el balotaje de la FEUC. Sin embargo, la maniobra resultó completamente estéril, ya que el estudiantado de la PUC captó con nitidez el oportunismo y la utilización política detrás de dicha reacción.

Pese a los intentos por capitalizar el conflicto y polarizar el debate para revertir el escenario, las urnas de los días 6 y 7 de octubre demostraron que la jugada no surtió el efecto deseado. Los resultados de la primera vuelta consolidaron ampliamente a un bloque de centroizquierda e izquierda en torno al 60% de las preferencias, impulsado por fuerzas como la Nueva Acción Universitaria (NAU) y el colectivo Amanecer —coalición política integrada por el Frente Amplio UC y las Juventudes Comunistas UC—.

En la vereda opuesta, la derecha, fragmentada entre el Movimiento Gremial, Solidaridad y Avanzar, quedó relegada fuera de la segunda vuelta por segundo año consecutivo. De este modo, la contundente derrota en la emblemática casa de estudios deja una interrogante ineludible de proyección nacional: si en la propia PUC la derecha es incapaz de articular una mayoría competitiva, ¿qué cabe esperar de sus aspiraciones en los próximos desafíos electorales del país?

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