LA CLAUDICACIÓN DE LOS «REBELDES DE KAST» Y LA ENTRONIZACIÓN DEL GERENTE CULTURAL 🏛️📉

Cuando se es progresista y se apuesta por la viabilidad de un ministro de Kast, la jugada es siempre perdedora, incluso si se acierta en la predicción. Es el triunfo del cinismo sobre la convicción.

🔴 El Silencio de los Cómplices

El mutismo de Cine y Literatura y de El Mostrador tras la derrota de su apuesta para el Ministerio de las Culturas no es una simple omisión: es un síntoma de capitulación. Su silencio evita cuestionar al nuevo ministro o exigir la renuncia que el rigor político amerita, volviéndose cómplice justo cuando la hegemonía mediática mueve sus piezas para consolidar el nuevo orden.

🗞️ La Artillería del «Decano»

Este 24 de enero, El Mercurio ha desplegado su ofensiva para blindar a Francisco Undurraga. Lo que leemos es una declaración de guerra contra la autonomía del arte. El diario es brutalmente explícito: sentencia que para administrar la cultura NO se requiere «ser artista ni pertenecer a grupos activistas».

Con esto, la élite consagra la metamorfosis del Ministerio: ya no se busca un intérprete de la sensibilidad nacional, sino un «GERENTE DE PRESUPUESTO» cuya misión es disciplinar al creador bajo el rigor del Excel.

⚠️ La Cultura como «Obstáculo»

Para el poder, la cultura ha dejado de ser un espacio de resistencia o la vibración de los cuerpos que padecen. Ahora es una partida contable que debe ser «ordenada». Lo más perverso es la construcción del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) como el nuevo villano del progreso; con esto, el «Decano» marca la pauta de la gestión que se espera de Undurraga: una limpieza de obstáculos.

Al importar el fetiche de la «permisología» —propio del extractivismo minero e inmobiliario— al campo de lo simbólico, transforman a Undurraga en un LIQUIDADOR ADMINISTRATIVO. Su tarea no será proteger nuestra memoria, sino despejar el camino para que el mercado avance sin el «estorbo» de la historia.

🏰 La Ironía del Palacio

Existe una carga estética que Undurraga difícilmente podrá evadir: la ironía de habitar el Palacio Pereira. Para un hombre de su genealogía, ese símbolo de lo público debe sentirse como un traje ajeno. Sin duda, él hubiera preferido despachar desde el Palacio Undurraga, donde la historia no es un patrimonio que proteger para la ciudadanía, sino una herencia privada que administrar para la casta.

Hoy, mientras el país observa con desconfianza, El Mercurio brinda con un vino Undurraga por su designación. 🍷

Patricio Altamirano Arancibia

Analista de los cuerpos que padecen

📍 24 de enero de 2026

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