Cuerpos que Padecen la Traición: Del Mercenarismo de Maduro al Silencio en la Antártica

Por: Patricio Altamirano Arancibia

7 de enero de 2026

Hola a todos, amigos y amigas.

En mi reciente análisis, “Crónica de una Traición Pactada: La Purga del Bolivarianismo y la Masacre del G2 cubano”, omití explicitar un factor determinante: el imperialismo «trumpista» busca recuperar a Venezuela como su principal enclave de extractivismo petrolero. Esta ambición no es nueva; está documentada en los textos que la izquierda venezolana estudió por décadas: desde la minuciosa historia de Sebastián Navarro Rodríguez en «Venezuela Petrolera (1938-1958)», hasta el análisis estructural de Héctor Malavé Mata en «Formación histórica del antidesarrollo de Venezuela». Obras como «Petróleo y Poder» de Monte Ávila y el clásico «La cultura del petróleo» de Rodolfo Quintero, nos enseñaron cómo la dependencia energética moldea —o asfixia— la soberanía.

La Curaduría del Poder: Los Pilares Traicionados

El chavismo realizó su propia «curaduría» intelectual para cimentar su narrativa, rescatando tres pilares fundamentales que hoy el madurismo ha vendido al mejor postor:

  1. Salvador de la Plaza: Chávez adoptó sus ensayos («La energía: base del desarrollo nacional») para sostener que el petróleo era el instrumento de la «segunda independencia».
  2. Arturo Uslar Pietri: El régimen transmutó su consigna de 1936, «Sembrar el petróleo», convirtiéndola en una siembra destinada exclusivamente al clientelismo y las Misiones.
  3. Juan Pablo Pérez Alfonzo: Se reivindicó al «Profeta del Petróleo» para advertir que la riqueza no debía ser el «excremento del diablo», sino un recurso controlado por el Estado para el bien común.

Esta base intelectual es la que hoy se ve traicionada por un madurismo mercenario. Mi crítica al imperialismo radica en que su acción carece de mérito militar. En la estrategia clásica, lo que trasciende es la audacia; como en la Operación Ebanistería (1940), donde un pequeño grupo neutralizó el fuerte Eben-Emael mediante el uso inédito de planeadores. En Venezuela, en cambio, vimos el triunfo del soborno: la victoria más repudiada por la historia militar.

La Curaduría del Poder: Los Pilares Traicionados

El chavismo realizó su propia «curaduría» intelectual para cimentar su narrativa, rescatando tres pilares fundamentales que hoy el madurismo ha vendido al mejor postor:

  1. Salvador de la Plaza: Chávez adoptó sus ensayos («La energía: base del desarrollo nacional») para sostener que el petróleo era el instrumento de la «segunda independencia».
  2. Arturo Uslar Pietri: El régimen transmutó su consigna de 1936, «Sembrar el petróleo», convirtiéndola en una siembra destinada exclusivamente al clientelismo y las Misiones.
  3. Juan Pablo Pérez Alfonzo: Se reivindicó al «Profeta del Petróleo» para advertir que la riqueza no debía ser el «excremento del diablo», sino un recurso controlado por el Estado para el bien común.

Esta base intelectual es la que hoy se ve traicionada por un madurismo mercenario. Mi crítica al imperialismo radica en que su acción carece de mérito militar. En la estrategia clásica, lo que trasciende es la audacia; como en la Operación Ebanistería (1940), donde un pequeño grupo neutralizó el fuerte Eben-Emael mediante el uso inédito de planeadores. En Venezuela, en cambio, vimos el triunfo del soborno: la victoria más repudiada por la historia militar.

La Aduana Intelectual de la Izquierda

Reconozco que estas ideas son difíciles de digerir. Una parte de la izquierda actúa hoy como una «aduana intelectual»: atrapada en un discurso unidimensional donde solo ve imperialismo, siendo incapaz de notar la descomposición ética del madurismo y el raulismo cubano. Lo ocurrido el 3 de enero revela que se compró información estratégica. El régimen vendió su propia seguridad. Aunque hoy destituyan al general Javier Marcano Tábata (Comandante de la Guardia de Honor), la cúpula militar permanece impune. La realidad, una vez más, supera al realismo mágico de García Márquez. Es una verdad del tamaño de una catedral: no se puede ser de izquierda y callar ante un Maduro que nunca fue revolucionario, sino un administrador de la miseria y el soborno

El Espejo Chileno: El Grito Silencioso de la Antártica

Esta corrupción militar no es ajena a nuestra realidad. El pasado 14 de diciembre, en la segunda vuelta electoral, ocurrió un hecho sintomático: la Antártica registró un epicentro de abstención.

Quienes no votaron son, en su mayoría, militares y civiles de alto perfil técnico; una cúpula técnico-administrativa que envió un mensaje silencioso desde el extremo sur. Este grupo no pertenece a la «barra brava» de la derecha; son profesionales que denuncian, con su ausencia, la corrupción de sus propios mandos. Es un rechazo cívico a una estructura que hoy se desmorona, el Chile de los militares se cae a pedazos, bajo tres frentes:

  • Milicogate y Pacogate: Fraudes masivos que pulverizaron la narrativa de orden y patria.
  • Decapitación Moral: El procesamiento de excomandantes en jefe como Fuente-Alba, Oviedo y Martínez por malversación de fondos públicos.
  • Vínculos con el Crimen Organizado (2024-2025): Casos de protección a convoyes de droga que anulan cualquier discurso de seguridad nacional.

Tanto en Caracas como en los destacamentos chilenos, el cuerpo militar padece la misma enfermedad: una élite que ha transado la soberanía y la ética por el lucro personal.

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