Por: Patricio Altamirano Arancibia | 6 de enero de 2026 | Santiago de Chile
Aclaración Editorial: El Testimonio de la Resistencia
Es imperativo advertir que el presente análisis constituye uno de los escasos registros que logran fracturar el cerco informativo impuesto sobre la masacre del G2 cubano. Mientras el ecosistema mediático global se distrae con la exhibición de un Nicolás Maduro confinado en Nueva York, el silencio sobre la ejecución sistemática de su guardia de élite en Fuerte Tiuna es absoluto. Este texto surge como un testimonio crítico contra la invisibilización de los cuerpos, revelando la cruenta disputa por la evidencia: por un lado, la orden perentoria del bando de Padrino López para incinerar los restos y borrar el rastro del pacto mercenario; por el otro, la audaz recuperación de cadáveres por parte del Bando Leal. Esta operación forense de emergencia demuestra que las derrotas pueden ser efímeras si existe un liderazgo decidido, transformando el trauma de la masacre en el primer peldaño de la resistencia para todos los amigos y amigas que aún creen en la soberanía.
1. El Precio de la Entrega: Inteligencia y Traición
El incremento de la recompensa ofrecida por Donald Trump en agosto pasado fue el catalizador que permitió obtener la información privilegiada necesaria para extraer a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, resultando en la ejecución a sangre fría del contingente del G2 cubano. Aunque Trump alardea del heroísmo de sus soldados, la realidad apunta a una operación quirúrgica facilitada por mercenarios internos que entregaron al mandatario. Como señala certeramente Ricardo Martínez Menanteau, General (R) y ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile, en su columna del 6 de enero en El Mostrador: «Para que esta operación tuviera el éxito que tuvo, se requería información actualizada de todas las actividades del ya caído presidente, por lo que la posibilidad de un informante de su círculo cercano es muy reveladora». Martínez añade que, para neutralizar la capacidad de respuesta venezolana, el control aéreo absoluto y la anulación de la defensa antiaérea eran requisitos sine qua non. Su hipótesis es inquietante: plantea si existió un pacto de la cúpula chavista para capturar a Maduro, posiblemente sin que los complotadores conocieran el alcance total del ataque estadounidense contra las instalaciones militares, una decisión de Washington para asegurar la sumisión del nuevo gobierno. Las declaraciones del exvicepresidente colombiano Francisco Santos, señalando a Delcy Rodríguez como la pieza clave en la entrega, añaden peso a esta tesis de traición pactada.
2. La Inmortalidad de la Cúpula Militar: Un Realismo Mágico de la Impunidad
En cualquier nación con un mínimo de honor militar o responsabilidad política, tras una inserción extranjera de esta magnitud y la ejecución de la guardia presidencial, el Ministro de Defensa y su cúpula de generales habrían presentado su renuncia inmediata. Sin embargo, este «realismo mágico» venezolano supera con creces la narrativa de García Márquez: tras la captura de su comandante en jefe y la masacre de Fuerte Tiuna, no existe rastro de autocrítica ni dimisiones. Vladimir Padrino López y el alto mando permanecen atornillados a sus puestos, gestionando las cenizas del pacto. Esta ausencia de decoro institucional no es negligencia, sino la prueba definitiva de la entrega; el silencio de los sables confirma que la soberanía fue canjeada por impunidad, permitiendo que quienes debieron proteger la integridad del Estado hoy custodien, sin pudor, el nuevo orden impuesto desde el norte.
3. El Rehén de Brooklyn y la Masacre como Disciplinamiento
Nicolás Maduro permanece hoy confinado en una prisión de Nueva York, exhibido como un activo estratégico tras su captura el pasado 3 de enero. No obstante, la arquitectura del silencio tejida sobre la eliminación de su escolta cubana cumple una función política de disciplinamiento: representa la mayor tortura psicológica para aquellas facciones internas que aún no han definido su posición ante el nuevo orden. La confirmación del hecho biológico provino de fuentes externas: mientras el portal Cuba.cu y la Gaceta Oficial de La Habana reconocían a los «32 combatientes caídos» (4 de enero de 2026), Donald Trump validaba la operación en Truth Social con una sentencia lapidaria: «The Cuban agents who stood in the way of freedom are gone». Para el bando de Aragua, el silencio sobre los cuerpos permite proyectar una transición «limpia». Sin embargo, en el ámbito castrense, la realidad de esos cadáveres actúa como una advertencia biológica: las facciones ven proyectado su propio destino si declinan la aceptación de la nueva jerarquía mercenaria impuesta desde Fuerte Tiuna.
4. La desarticulación del ADN revolucionario: El fin del G2
Más allá de la captura de Maduro, la operación estratégica de la administración Trump se centró en la erradicación de la injerencia del G2 cubano en el corazón del régimen. La masacre de los agentes de inteligencia no fue un daño colateral, sino un objetivo central diseñado para destruir el «Madurismo Puro» y, con ello, desmantelarlo por completo. Para Washington, era imperativo anular la capacidad operativa de La Habana; mediante esta acción quirúrgica, el ADN revolucionario se deshace, perdiendo su capacidad de reproducción orgánica. Sin el soporte vital del G2, el sistema queda desprovisto de su principal mecanismo de inteligencia y control social.
5. La reacción del «Madurismo Sincero»: La Operación Dignidad de Bronce
El «Madurismo Sincero» representa la síntesis definitiva entre el bolivarianismo y la inteligencia cubana; una amalgama biopolítica que se distancia radicalmente del pragmatismo de los hermanos Rodríguez o del control territorial de Diosdado Cabello. En el epicentro de la fractura, este sector ejecutó la «Operación Dignidad de Bronce». Bajo el mando estratégico del General Gustavo González López, unidades de élite del SEBIN —que guardan una lealtad personal casi religiosa— bloquearon la Morgue de Bello Monte en un acto de desacato total contra las órdenes de Padrino López. El objetivo: extraer 18 cuerpos (incluyendo al Coronel L. Martínez), convirtiendo esos restos en el registro forense irrefutable de una «traición desde las entrañas». González López ha trazado una línea de autonomía absoluta, rompiendo con los Rodríguez y con Padrino López, ejecutor del pacto mercenario. La paradoja es total: Delcy Rodríguez intenta neutralizarlo nombrándolo Comandante de la Guardia de Honor Presidencial, pero el cargo es una ficción. Mientras finge proteger a la Presidenta encargada, González López boicotea el borrado de huellas que el nuevo orden intenta imponer, actuando como el custodio del último secreto del pacto.
6. Las Dos Cabezas de la Primera Línea: Pragmatismo vs. Ortodoxia
Bajo un clima de sospecha, la asunción de Delcy Rodríguez este 5 de enero registra una fragilidad estructural insalvable. Su mandato es una paradoja constitucional: debe gestionar las elecciones del 2 de febrero que formalizarán su propia salida. Esta ruta, validada por Donald Trump como un «trámite necesario», ignora la insurgencia interna desatada por el rescate de los cuerpos. La supervivencia de la Primera Línea se desangra hoy entre dos facciones:
- El Eje de los Hermanos Rodríguez: Chavismo pragmático que siempre resistió la tutela cubana. Su permanencia depende de gobernadores como Rafael Lacava (Carabobo), Víctor Clark (Falcón) y Luis José Marcano (Anzoátegui).
- La Facción de Diosdado Cabello: Ortodoxia radical, profundamente crítica del pragmatismo de los Rodríguez. Su poder se sostiene en gobernadores como Yulisbeth García (Bolívar) y Primitivo Cedeño (Portuguesa).
7. La Tercera Línea: La Creación del Pragmatismo y el Recambio
El eje Carabobo-Zulia, liderado por Rafael Lacava, emerge como el factor de equilibrio total. La «Tercera Línea» es la creación más sofisticada del pragmatismo de los Rodríguez: un sector que no participó en la entrega de Maduro, quedando libre del estigma de la sangre derramada el 3 de enero. Lacava, con el control de Puerto Cabello y la 41 Brigada Blindada, posee un poder de veto efectivo sobre la capital, posicionándose como la opción de orden para el capital internacional.
8. El Bolivarianismo Traidor: El Enclave Mercenario de Aragua
Refugiado en la Base El Libertador, el bando de Vladimir Padrino López opera como una guarnición de ocupación. Poseen el mando táctico, pero sufren una orfandad popular absoluta. Su única opción es el atrincheramiento, manteniendo al General Marcano Tábata como rehén para neutralizar testimonios, sabiendo que salir de Aragua implica su fin definitivo.
9. La Galaxia del Chavismo Crítico
El Chavismo Crítico rescata la raíz popular frente a la deriva de las cúpulas:
- La Ruptura Política (APR): Denuncian que «el pueblo paga la crisis».
- Los Fiscales de la Memoria: Jorge Giordani y Héctor Navarro exponen a la «boliburguesía» parásita.
- Guerrilla Comunicacional: Portales como Aporrea.org y Surgentes documentan los «cuerpos que padecen» la represión actual.
10. Anti-Bolivarianismo: La Jaula de Oro
El anti-bolivarianismo tradicional habita una «jaula de oro». María Corina Machado ha sido desplazada por un Trump que prefiere negociar con quienes controlan activos reales. La oposición civil, masiva, pero sin dirección, teme que cualquier movilización justifique una intervención extranjera directa.
11. La Victoria de la Corrupción y el Tablero Abierto
Donald Trump ha ganado mediante una operación de degradación moral. Su victoria se gestó activando la codicia que corrompió a Vladimir Padrino López. No hubo gloria en Fuerte Tiuna; fue un acto mercenario que deja el futuro de Venezuela en una incertidumbre absoluta.
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