Por Patricio Altamirano Arancibia
10 de Diciembre de 2025
La película Araña (2019) es una historia de fuego y ceniza, donde los guionistas Andrés Wood y Guillermo Calderón operan con una precisión quirúrgica en su enfoque narrativo. Toman la mecha ardiente de la ultraderecha chilena —el movimiento Patria y Libertad— y ejecutan una estrategia clave: en lugar de alumbrar al hombre que encendió esa mecha, Pablo Rodríguez Grez, centran el foco en el combustible humano: el trío de jóvenes militantes consumidos por la pasión ideológica y carnal.
🔥 El Erotismo y la Humanización Desequilibrada
La manifiesta pasión carnal que impregna la película cumple un rol deliberadamente ambiguo. Si bien la carga erótica intenta mostrar el lado humano de los protagonistas, permitiendo un atisbo de conexión más allá de la política, algunos críticos señalaron que este hilo narrativo desequilibraba el ritmo. Sin embargo, es precisamente esta humanización desequilibrada la que compensa en parte la brutalidad de sus acciones políticas.
📝 Focalización y Omisión Cinematográfica
La ambigüedad del romance carnal en la narrativa actúa como un potente mecanismo de distracción, facilitando una intensa focalización en la intimidad militante. Este enfoque prioriza la perspectiva femenina de la ultraderecha, personificada en Inés, logrando que la omisión central de la cinta pase inadvertida ante el espectador.
La ausencia de cuestionamientos por parte de la crítica de la época es el testimonio más claro de la estrategia magistral implementada por Wood y Calderón: el líder, el ideólogo, el cerebro legal y político de la organización es deliberadamente relegado a la neblina del contexto histórico. Al ceder el protagonismo al mero «veneno» de su ideología —representado a través de sus seguidores—, la película evita exponer o interrogar directamente a la figura de autoridad intelectual.
🎭 Disociar al Intelectual Orgánico: El Fanatismo de las Ideas y el Peso Biográfico
Esta ausencia no es un descuido, sino el corazón de la estrategia narrativa. Si Araña hubiera incluido un retrato de Rodríguez Grez, la película se habría visto obligada a ser una crónica histórica cargada de complejidades biográficas que distraerían del tema central.
✍️ El Origen de Pablo Rodríguez Grez y su Iconografía
Los guionistas habrían tenido que indagar en profundidad en el origen de Pablo Rodríguez Grez, examinando cómo la figura del intelectual de clase media meritocrática que proyectó, se cimentó paradójicamente en las redes de influencia de su padre. Este (ex Ministro de Educación, masón y miembro del Partido Radical) le proveyó de un capital social crucial. A esta compleja base social se sumó el impacto del suicidio paterno tras un sumario de Contraloría. Este evento no solo marcó su vida personal, sino que también se convirtió en un elemento de su simbología pública: a partir de ese momento, Rodríguez Grez adoptó la corbata negra permanente en homenaje a su padre. Resulta significativo que este mismo color fue el elegido para el emblema, la Araña Negra, del movimiento de ultraderecha Patria y Libertad, estableciendo un vínculo visual y emocional entre su tragedia privada y su identidad política
En lugar de dilucidar esta compleja biografía, Wood y Calderón logran un recurso narrativo audaz: disocian las ideas de Pablo Rodríguez Grez de su persona, exponiendo la brutalidad de la ultraderecha directamente en sus seguidores. Rodríguez Grez lo que hace es sistematizar las ideas extremistas de los personajes Inés y Justo, actuando como el intelectual orgánico que dota a los deseos violentos de la élite de un marco jurídico y político formal, esencial para la hegemonía de la clase dominante.
El drama se enfoca en la base operativa y la traición íntima de pasión carnal, recayendo el protagonismo en:
- Gerardo: El arquetipo del brazo armado, inspirado en Roberto Thieme. Él es la pólvora y la carne de cañón al sacrificio desechable.
- Inés y Justo: Ellos representan la conexión con la élite (inspirados en parte por Patricia Arancibia Clavel). Ellos son la estrategia, la clase, y el poder que sobrevive.
⚖️ La Impunidad como Legado: El Frío Cálculo de la Élite
Al sacar del foco al líder, la película se libera para transformar un hecho histórico en un thriller sobre la impunidad de clase. Rodríguez Grez no necesita aparecer porque su doctrina —la sistematización del extremismo de Inés y Justo— ya ha poseído a los personajes, cuyas ideas son parte del ADN de algunos jóvenes de la clase alta chilena. Rodríguez Grez escribe el guion ideológico que Inés y Justo viven en carne propia, transformando sus deseos violentos en una estructura política legítima.
Esta ideología justifica los actos violentos de Gerardo y la frialdad calculadora de Inés cuarenta años después. Estos personajes resultan tan fríos, detestables y repudiables, que generan un rechazo total. Este nivel de maldad resultó poco digerible por la audiencia, que los encontró «demasiado malos para ser reales», lo que minimizó sus espectadores, convirtiéndola en una película de culto.
El libreto de Wood y Calderón muestra su mayor crítica social cuando, mientras el fanático operativo paga el costo, los representantes de la clase alta se consolidan en el statu quo.
El Contraste de Destinos y la Mutación del Pinochetismo
El contraste entre el destino de los personajes es la columna vertebral de la crítica política de Araña:
- El Destino de Gerardo: La Doble Muerte del Brazo Armado
El destino de Gerardo es la crítica más aguda de la película. Su origen de clase baja lo convierte en el militante sacrificable por excelencia, el pinochetismo radical que, al dejar de ser útil, debe ser descartado.
Su primera «muerte» en los años 70 fue una simulación política: se le obligó al ostracismo y a la «muerte social», el precio que paga el «brazo armado».
Su reaparición en el presente es una amenaza de caos para el statu quo, precipitando su final real a manos de Inés. El acto de Inés de apuñalarlo y asesinarlo asegura su silencio definitivo, demostrando que la élite es capaz de cometer crímenes directamente en el presente para proteger su pasado. La primera «muerte» fue un sacrificio político; la segunda es un ajuste de cuentas letal para garantizar la supervivencia del statu quo hasta el final.
- El Destino de Inés y Justo:
Su riqueza y posición social actúan como un escudo impenetrable. Ellos son el pinochetismo radical que mutó, que se apaciguó, y se fusionó con las ideas que siguieron en el poder. Inés, como poderosa empresaria, encarna la élite económica que usa su dinero y contactos para garantizar que el crimen político quede sepultado. La clase social les permite transformar la militancia violenta en una carrera de respetabilidad y éxito continuo.
Esta impunidad se subraya a través de Don Ricardo (Jaime Vadell), el personaje de la élite vinculado a El Mercurio. Don Ricardo es el símbolo del poder mediático y estructural que protege y blanquea la historia de la clase dirigente. La película sugiere que, en Chile, la élite tiene la capacidad de borrar su propio pasado con la misma facilidad con la que maneja sus negocios.
Este magistral final, donde se muestra cómo la impunidad de la ultraderecha y cómo sobrevive el pinochetismo fanático, resultó para la audiencia muy duro y casi repulsivo, pero, innegablemente, muy real.
Araña es el relato de una ideología de ultraderecha, que persevera hasta nuestros días. Es un veneno que se aloja en la subjetividad de los militantes y sobrevive por décadas. La sombra que proyecta la ideología es mucho más poderosa y persistente que el hombre que la concibió, manifestando que sus ideas tienen más vida que él, aunque él haya muerto el 9 de diciembre.
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