Por Patricio Altamirano Arancibia, 09 de diciembre de 2025
El estudio de los resultados electorales recientes exige una diferenciación crucial entre el votante ideológico duro y el voto de castigo circunstancial. Argumentamos que la alta adhesión a Kast y Kaiser es principalmente la Tarjeta Amarilla que la ciudadanía, impulsada por la «Revolución de los Giles» (inspirada en la película argentina La Odisea de los Giles), ha mostrado al sistema político. No son “fachos pobres”, sino “votantes enojados con Boric-Jara”, son votantes que se sienten traicionados.
Esta «revolución» no busca un crecimiento exponencial del pinochetismo tradicional, sino un castigo categórico a la corrupción —tanto de la ex Nueva Mayoría/Frente Amplio (Boric-Jara) como de Chile Vamos (Matthei)— y la perentoria exigencia de orden. Implícitamente, se demanda rescatar los recursos robados a la nación, un mandato de justicia que, en línea con la trama de La Odisea de los Giles, advierte que si Kast no cumple con esta tarea, será la propia ciudadanía movilizada («los Giles») la que buscará su consecución.
📈 Fase 1: La Medición del Pinochetismo «Puro»
Para establecer la base ideológica firme, tomamos como referencia el 11% del padrón que optó por el Rechazo en el Plebiscito de 2020. Este segmento, bajo voto voluntario, representa al electorado pinochetista más consistente.
Si bien la votación combinada de Kast y Kaiser en la Primera Vuelta de 2025 alcanzó un notable 37,80% (debido al voto obligatorio), la métrica más fiel, la votación parlamentaria (diputados), sitúa el apoyo ultraconservador real en un 16% del padrón. Este 16% refleja un crecimiento objetivo de 5 puntos porcentuales (desde el 11% original).
Estos 5 puntos porcentuales sugieren que la «inflación» electoral presidencial no es un avance ideológico profundo del pinochetismo, sino un voto de castigo masivo al mal desempeño del gobierno de Boric, y una crítica generalizada a los políticos.
🧑⚖️ Fase 2: La Venganza de los «Giles» (La Tarjeta Amarilla)
El núcleo de la alta elección presidencial y de diputados de la ultraderecha se explica como el efecto sinérgico del voto obligatorio y la voluntad ciudadana de castigar estrictamente la corrupción y el desorden del oficialismo (Boric-Jara) y de la oposición tradicional (Matthei). Además, se observa una tendencia a guarecerse en la protección del Rechazo Cívico (abstención, nulo y blanco). Es un cobro electoral por la corrupción.
Esta es la reacción de un electorado que, sintiéndose «estafado» por promesas incumplidas, articula una venganza popular contra los dos bloques principales, con la esperanza de rescatar lo robado.
La adhesión a Kast y Kaiser, por lo tanto, no es primariamente ideológica, sino la expresión de un anhelo de orden y fiscalización estricta. La «Revolución de los Giles» utiliza estas figuras —asociadas a la «mano dura» y la metáfora de la «vieja escoba de Ibáñez»— como un medio para «barrer» con la corrupción.
Este acto electoral masivo es la tarjeta amarilla mostrada por los ciudadanos al sistema: «Están advertidos: o cumplen con orden y limpieza y rescatan los bienes públicos, o serán expulsados».
🗳️ Fase 3: El Balotaje y la Ratificación de la Advertencia
La Segunda Vuelta es la prueba de fuego que definirá la solidez de esta advertencia y la confianza depositada en Kast como quien debe rescatar lo robado:
- Si Kast sobrepasa el rechazo cívico, reflejaría un respaldo mayoritario a su promesa de orden y limpieza institucional, ratificando su mandato como el «equipo de limpieza» elegido por la «Revolución de los Giles».
- Si el rechazo cívico (abstención, votos nulos y blancos) llegase a superar la votación de Kast, esto indicaría que la ciudadanía, aunque deseosa de limpieza, no confía plenamente en que el nuevo «ganador» pueda cumplir la advertencia, dejando esa tarea en manos de una protesta electoral pasiva, que podría escalar a un nuevo estallido social.
Lo fundamental de la Segunda Vuelta es la relación de fuerza entre los votos que obtiene Kast y los que se suman al Rechazo Cívico.
🚨 Fase 4: La Vigilancia y el Riesgo de la Tarjeta Roja
Si un eventual gobierno de Kast incurriera en actos de corrupción, el descontento y el estallido social podrían ser de una magnitud superior a lo ocurrido durante el mandato de Piñera. La decepción de un electorado que priorizó el orden y la limpieza por sobre la ideología sería catastrófica. Si la ‘escoba’ de Kast falla, la furia popular que se desataría le mostraría la Tarjeta Roja (expulsión), llevando a una revuelta aún más incontrolable que la del estallido social de 2019.
A mi juicio, el Presidente Kast se enfrentará a su propia y definitiva «Revolución de los Giles», pues la ciudadanía ya percibe que el pacto con los herederos de la corrupción de Chile Vamos contradice el mandato central de los «Giles». Ellos no desean un Gobierno de Kast-Kaiser-Matthei, sino el purismo anticorrupción de Kast-Kaiser. Ellos exigen la motosierra contra los políticos corruptos (Chile Vamos, Ex Nueva Mayoría, Frente Amplio), y la cárcel para ellos. Si eso no se da, quedarán insatisfechos.
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