🛡️ Silencio Cómplice: Kast, Jara y Parisi Eluden la Herencia Intocable de las Pensiones de las FFAA y Refuerzan el Rechazo Cívico

Por Patricio Altamirano

3 Diciembre del año 2025

Una de las feroces herencias de la dictadura se expresa como una estatua de elefante con ropaje militar que ha estado en la sala principal del país, desde Pinochet a Boric, y que nadie ha querido sacar. Ni las propuestas de reforma de las pensiones de Kast, ni las de Jara, ni las posturas del outsider Parisi, se atreven a nombrar: el sistema previsional chileno opera bajo un régimen de doble estándar insostenible, dividido por una brecha ideológica que se traduce en una profunda injusticia social.

La sociedad civil está obligada, por ley, a someterse a las AFP (Neoliberalismo puro), mientras que las Fuerzas Armadas (FFAA) gozan del modelo más puro de Estatismo Previsional a través de DIPRECA y CAPREDENA. Este es el mismo estatismo que líderes de derecha critican que Chile nunca debe volver, pero que las FFAA usan. Este sistema es, en esencia, un Sistema de Reparto con Garantía Fiscal Ilimitada, un privilegio negado a la inmensa mayoría de los chilenos.

La Esencia del Privilegio de las FFAA: Un Cheque en Blanco del Estado

El sistema de pensiones de los uniformados no se construye sobre el ahorro individual y el riesgo de mercado, sino sobre la promesa irrevocable del Estado.

  1. Garantía Fiscal Ilimitada: Las pensiones de los uniformados no dependen de lo que ellos cotizaron. Se pagan principalmente con un subsidio masivo y directo extraído del bolsillo fiscal (de todos los contribuyentes). Esto significa que el Estado chileno asume el riesgo total y se compromete a cubrir cualquier déficit, transformando el gasto en una obligación permanente.
  2. Pensión Blindada al Último Sueldo: La jubilación es una proporción alta del último sueldo imponible (no del saldo acumulado). Esto garantiza una tasa de reemplazo consistentemente alta, a menudo superando con creces la mitad del sueldo activo, algo inalcanzable para el trabajador en el sistema de AFP.
  3. Reajuste por Sueldos: La pensión de las FFAA es «a prueba de inflación» en un sentido que la pensión civil no es. No se reajusta solo por el IPC (que solo mantiene el poder de compra), sino por los aumentos de sueldo que recibe el personal activo. Si los activos ganan más, los pasivos también. Esto garantiza un aumento de poder adquisitivo real con el tiempo, un lujo que el resto de Chile desconoce.

La Lealtad Silenciosa de las FFAA y la Estabilidad del Déficit Fiscal

Este modelo de privilegio previsional, con su garantía estatal de pensiones altas, genera una lealtad estructural inquebrantable en los altos mandos de las FFAA hacia la burocracia administrativa que lo sostiene. Esta lealtad se cimienta en el entendimiento de que la burocracia administrativa, sin importar su color ideológico, protege el statu quo de DIPRECA y CAPREDENA.

La prueba de esta complicidad es clara: la forma más efectiva y rápida de reducir el abultado déficit fiscal chileno sería transferir a las FFAA al régimen de AFP, eliminando el subsidio estatal masivo al sistema de reparto militar. Sin embargo, este paso es tabú.

El silencio cómplice abarca todo el espectro político:

  • El Gobierno Boric-Jara: Por omisión, al centrar la reforma en la AFP y mantener intocado el régimen militar.
  • La Derecha Económica (Matthei-Kast-Kaiser): Al defender la «disciplina fiscal» pero no aplicarla al gasto previsional militar.
  • El Outsider Parisi: Al evitar la crítica central al sistema de las FFAA, pese a que se hizo «famoso» por abordar las pensiones al interior del status quo.

El hecho de que todos estos actores mantengan este déficit fiscal —que es el precio del privilegio— demuestra que el silencio respecto a tocar el sistema militar es una señal política deliberada que asegura la estabilidad institucional en torno a la elite civil y militar. El alto costo de mantener dos sistemas desiguales es, paradójicamente, el precio político de la paz social que las élites están dispuestas a pagar, a costa de la justicia para el resto de la nación.

La Doble Trampa de la Sociedad Civil

La sociedad civil, obligada por ley a cotizar en las AFP , está atrapada en un modelo donde la pensión es el resultado del ahorro propio , la rentabilidad del mercado y la incertidumbre de la longevidad . El riesgo previsional es 100% individual , y cualquier enfermedad que afecte la vida laboral o el patrimonio se convierte en una amenaza directa a la futura pensión.

En agudo contraste, los miembros de las FFAA tienen su longevidad y sus enfermedades aseguradas de otra manera. El costo de salud de los uniformados y sus familias es abordado por la red de hospitales y sistemas de salud propios de las FFAA (Sanidad Militar), cuya infraestructura y cobertura se financian mayoritariamente mediante el gasto social directo y, por extensión, con el déficit fiscal . Es decir, el Estado asume la responsabilidad del riesgo previsional (pensiones) y del riesgo vital (salud) para un sector, mientras que el ciudadano común es dejado a merced del mercado en ambos frentes. Esta distinción hace que la inequidad sea total y estructural.

🐘 El Rechazo Cívico como Crítica al Privilegio de la Estatua de Elefante

Este doble estándar perpetúa una profunda inequidad, una herencia dictatorial que sigue intacta:

  • Para los uniformados: El sistema es solidario (financiado por todos) y ofrece beneficios definidos (altas pensiones).
  • Para la civilidad: El sistema es individual y ofrece beneficios inciertos, dependiendo de la suerte del mercado.

La gigantesca estatua de elefante con ropaje militar representa el privilegio previsional intocable de las FFAA. Es un símbolo de injusticia que la burocracia administrativa —mal llamada «clase política» y que es funcional a la clase alta chilena— se niega a mover. Incluso los intelectuales, críticos feroces de las AFP, han dejado de criticar esta estatua de elefante, la toleran y centran el debate político al interior del status quo: debaten cuán conveniente es repartir el 7% de cotización adicional, pero eluden el debate principal: ¿Por qué el sistema de reparto con garantía fiscal, que es la única alternativa sistemática para pensiones dignas en Chile, se mantiene como un privilegio exclusivo de un sector, financiado por el resto de la nación?

El silencio cómplice de esta burocracia administrativa frente a la injusticia no hace más que profundizar el quiebre de la confianza cívica. El ciudadano, al no ver reflejada su demanda de dignidad previsional en ninguna de las propuestas, canaliza su frustración en el rechazo cívico. Esto se manifiesta en el alza de la abstención y en la escalada de votos nulos y blancos (que la legislación vigente califica de inválidos). Es un grito mudo de «No me representan» que señala directamente a la inacción y la hipocresía de una élite que se niega a tocar el verdadero corazón del modelo heredado.

La reforma de pensiones no será completa ni justa mientras los actores políticos mantengan su silencio cómplice sobre el sistema de reparto de las FFAA, avivando así la desafección de la ciudadanía. Kast y Jara representan los extremos ideológicos al interior del status quo que debaten sobre la cáscara del modelo (el 7%), mientras que Parisi, presentándose como outsider, refuerza ese mismo silencio al evitar la crítica central al sistema previsional militar.

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